wharever

 pensando en el consumo de artículos que podríamos ubicar en la categoría de artículos u objetos que extienden al individuo más allá de su espacio primordial (el cuerpo), y considerando el alimento y la bebida como artículos que aunque engordaran o emborracharan no me posibilitan otra cosa que placeres momentáneos o sobrevivir, finalmente, llamaríamos consumo de extensiones a todo aquello que posibilita las imposibles posibilidades de ser más allá del cuerpo y la palabra, es decir, todo aquello que estructura en cierta manera una forma de realidad que va más allá de la mera percepción y se constituye como una realidad sui generis que por sí misma entretiene y hace que las masas la perciban, es decir, una realidad babilónica que tiene vida propia, a pesar de lo que quisieramos políticamente creer. Esto es clave para entender el análisis posterior. Luego, si el consumo está mediando entre el ser del individuo y su posibilidad de extensión, con todo lo suprarreal que esto implica, aunque suene básico, que algunos se extienden más que otros, ocupando espacios ajenos de interpretación de la realidad, y siendo seguramente palimpsesto para interpretaciones desviadas especialmente entre aquellos que se extienden solo hasta donde su sueldo o su amor al prójimo les permite.

Ocupaciones de espacios de interpretación, diremos, que no entenderé aquí como espacios físicos, reales, delimitados o explícitos, sino espacios (a continuar)

Comentarios

Entradas populares de este blog

desde fuera

filiacion

eva