y pinta
No conozco su casa pero la puedo imaginar
gigantescas ventanas desde las que se puede ver todo lo que pasa como en las pantallas de cineella, luminosa, preparando la mesa
él arriba pintando un pájaro con carboncillo y lápiz azul
ella contenta con las manos en la espuma sintiendo que lava la vida
y que renacerá en media hora el amor.
Él pensando en mí como en la mosca que molesta su vida de mezcenazgo
se le aparece una imagen torturadora: soy yo y un beso tibio de pobreza
es la tierra sembrada allá afuera
versus el vino blanco y las velas que lo esperan en la mesa.
¿Cómo decirle que soy el pájaro de rallas azules que está dibujando?
¿Sabrá que lo miro, sabrá que lo quiero?
Baja corriendo las escaleras como un niño feliz que vuelve a la realidad ajena después de jugar
y la besa
desde acá afuera parece ser el pago por la cena.
Seguramente la quiere
aunque sea una actuación
pero el grito de su conciencia está con nosotros acá afuera
bajo estas mil estrellas que fueron testigo de otras cosas más simples,
y a la vez más complejas.
Se buscó una familia, este niño.
Una nueva madre
A la mujer la dejó en la calle
y dolor pareciera ser el pago que me dio por este amor fugaz
que recién nace
y recién muere.
Pero los árboles más grandes partieron el viaje hacia el cielo adoloridos
y yo al igual que él
vivo en el mezcenazgo
y sonrío igual que él cuando vuelvo a la realidad ajena
y yo igual que él me torturo con solo verlo caminar y saber que está mi sombra en lo que hace y lo que pinta.
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